viernes 30 de noviembre de 2007

Un sentimiento que no termina.

Ser de la U es algo que muchas veces escapa a la razón. Y la vez es aceptar que uno es parte de algo más grande, que trasciende la propia personalidad.


Como chuncho nacido en 1979, está más que claro que mi formación como azul, adoctrinado por mi padre, fue en un período no precisamente victorioso para nosotros. Me tocó sufrir las infantiles burlas por el descenso, mientras el 99% del resto del mundo era de Colo Colo, o así lo parecía.

Ser de la U, ser de los pocos (poquísimos) alumnos de ese colegio alemán que eran del NO, han sido circunstancias de mi niñez que me han marcado hasta hoy.


Esa cercanía al fracaso, esa sensación de perderlo todo pero seguir luchando siempre, seguir vivo y no rendirse, con plena conciencia de que la dignidad no se transa, es una característica que ya forma parte de mi personalidad.

Luego pude por fin ver a la U en vivo, en 1989 en Temuco, aunque seguía siendo de los pocos niños que no era colocolino. Al año siguiente, una vez más la esperanza. Volvemos a Primera, y las esperanzas se renuevan. Pero terminamos como siempre, peleando por no descender, en un partido que le ganamos a la Unión Españolda, donde el Pato traidor metió su único gol en toda la temporada. En la visita a Colo Colo nos saquean, expulsan a Massacesi y nos ganan.

La música es la radio, escuchando los partidos, y sufriendo a muerte cuando perdemos. Los triunfos escasean. En un partido escucho el retorno a la U de un tal Mariano Puyol. Verano de 1991. Estamos en Santiago y vamos a ver un "amistoso" contra la UC. Perdemos, pero un viejo en la barra nos muestra de que se trata el aguante: estamos jugando horrible, perdiendo 0-3 y de repente atacamos. Entonces él gritó: "¡¡LOS TENEMOS!!" No nos rendiremos. Con el partido perdido, la barra se dedica a romper San Carlos. Yo miro. A la salida, todos los jardines están hechos tira, llenos de basura. Qué importa, perdimos pero los hicimos mierda. Somos una masa azul caminando de regreso. Logramos volver al hotel en una micro que traía gente hasta arriba del techo.

Vamos a Osorno. Por una gran coincidencia, nos alojamos en el mismo hotel que la U, y a la hora de cenar, nos encontramos con todos ellos!!! (Mis padres lo habían averiguado, pero yo no lo sabía y fue un momento mágico). Mi papá hecho a correr una lista para que los jugadores firmaran. Todos accedieron. Horacio Rivas me hace una seña para que vaya a su mesa, pero me da vergüenza. Le reclamo a mi papá que cómo hace esas cosas sin consultarme. Luego Mariano Puyol y Juan Soto nos invitan. Voy con mis dos hermanos. Al día siguiente perdemos, y es una tragedia. Lo bueno fue en el viaje de regreso venir escuchanco un cassette que le compramos cn canciones de la barra. Imperio Azul se llama. Escuchamos cánticos mezclados con gritos de goles, pero son escenas demasiado pretéritas. Goles de comienzos de los 80, de Castec o el mítico gol de Salah contra Colo Colo. Pienso que algún día conoceré un campeonato, y las glorias serán presentes y no del pasado.

Puyol es mi ídolo, a pesar de todo. En una clase de alemán tenemos que escribir sobre alguien importante, y escribo sobre el eterno Mariano. Nos salvamos del descenso en la liguilla de promoción, mientras mis compañeros celebraban en mi cara su "tri-campeonato" y su copa Libertadores. No importa, la U no se transa por nada.

En 1992 nos empezamos a afirmar. Temuco sube a primera y vuelvo a ver a la U en vivo y en directo. Perdemos, y pareciera que toda la ciudad lo disfruta. Luego con dos goles de Gino Cofré le ganamos a Colo Colo. Tengo 13 años y estoy demasiado feliz. Comienza la liguilla, le ganamos con baile a la Católica. Pero, como siempre, se quema el pan en la puerta del horno, y al final nos quedamos sin ir a a Libertadores. Estoy triste como la muerte, pero vamos a seguir luchando.

Al año siguiente tenemos aún mejor equipo. Pero Estay y Zambrano deciden traicionarnos, y nuevamente nos quedamos fuera de la Libertadores. No importa, seguiremos luchando, a pesar de los traidores.

1994. José Marcelo Salas se hace realidad. El "Chamelo", la promesa que siempre la rompía en las categorías juveniles, la rompe contra Colo Colo. Ahora será el Matador eterno e ingresará a la historia universal del fútbol. La música es

"CUANDO SALGAMOS CAMPEONES, LO VAMOS A CELEBRAR, CON UN CRUZADO COLGADO DE UN ARBOL Y UN INDIO A RAJA PELÁ"

o la variante:

"CUANDO SALGAMOS CAMPEONES, LO VAMOS A CELEBRAR, CON GOROSITO CHUPANDOME EL PICO Y EL BETO A RAJA PELÁ"

También:

"PUYOL PUYOL JAMÁS TE OLVIDAREMOS"

Y SOMOS CAMPEONES!!! Tremendos todos! El partido lo veo en el depto de mi padre, lo grabo y lo guardo como un tesoro. Vamos a celebrar y Temuco ese día es azul. La alegría se desborda por sus calles y vamos leones y vamos leones!!



En la Libertadores empezamos bien, pero terminamos muy mal. No importa, seguiremos luchando.


1995 somos campeones nuevamente!!! Soy muy feliz. En la Libertadores siguiente, casi llegamos a la final. Nos asalta un ecuatoriano vendido en Buenos Aires. Pero no importa, seguiremos luchando.


1997 pasa sin pena ni gloria. Lo más destacado fue agarrar con una bullanguera en la visita de la U a Temuco, mientras escucho "canten mieeerda". Salgo de IV Medio, y tengo muchas otras cosas en la cabeza.



2007. Han habido tres títulos entre medio. Pero eso no es lo más importante. Lo trascendente es que seguimos vivos, que la U es un sentimiento que no se termina, pase lo que pase. Estoy en Santiago y no me pierdo partido, y cada vez, todas las veces, se me eriza la piel cuando sale la U y empieza a sonar nuestro himno.

Seguimos vivos, y no nos rendiremos. Siempre vendrán mejores tiempos. Soy de la U.